Silvino Vergara

Ciudadanos vigilando ciudadanos

“¿Podemos decir que, al menos en los próximos años la vigilancia digital será una espada afilada cuyo filo no sabremos mitigar, ni sabremos manejar sin peligro?”

Z. Bauman.

Con el fenómeno de la desincorporación de servicios públicos que otrora regulaba y suministraba el Estado, actualmente contamos con una serie de medidas administrativas que vigilan a aquellos que prestan esos servicios una vez concesionados, asignados, adjudicados por parte del Estado, por ello es que, al crearse este fenómeno privatizador, a lo que los economistas le denominan sistema neoliberal, –pues el modelo liberal corresponde al siglo XIX- se ha expandido en el ámbito del derecho aquella rama que se denomina derecho administrativo, encontramos una diversidad de leyes que regulan una gran gama de materias a saber: bioética, sistema financiero, comercio exterior, aduanero, contribuciones, patentes, marcas, ecología, medio ambiente, actividades vulnerables de lavado de dinero, sanidad animal, salud publica, actividades financieras relevantes, asistencia social, competencia económica, pesca, caza, control forestal, agricultura, ciencia y cultura, etc., que al observarlas detenidamente son tan complejas, abundantes y contradictorias, que imposibilitan que los propios órganos del Estado sean los que vigilen el cumplimiento de los gobernados en relación a todas estas actividades, bien cabe la sentencia del profesor italiano Norberto Bobbio: “El número de reglas que cotidianamente encontramos en nuestro camino, … es tal que enumerarlas sería tan fatigoso como vano contar los granos de arena de una playa.” (BOBBIO, Norberto, “Teoría General del Derecho” Temis, Bogota)

Por ello, se ha implementado en las propias leyes administrativas, ciertos mecanismos que permiten que ciudadanos vigilen ciudadanos, esto es que: se requiera de una certificación de un laboratorio particular con cierta autorización gubernamental para que una industria o una empresa pueda contar con una licencia de funcionamiento, o en su caso, se cuenta con las instituciones financieras como son hoy los bancos, que se dedican más que a resguardar y generar intereses del dinero de sus cuenta – habientes, se han ocupado en vigilarlos, restringirlos, observarlos, reportarlos, lo mismo que sucede con la ley anti-lavado -Ley Federal para la Prevención e Identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita- en donde los proveedores de ciertos bienes y servicios, reportan ante la SHCP a sus propios clientes, asentando datos: nombre, domicilio, identificación, fotografía, etc., por su parte, las aerolíneas informan de sus usuarios y, sobre todo, los contribuyentes que deben de informar quien es su proveedor, y así, una serie de prestadores de servicios y de bienes, fenómeno actual observado por John Lea: “Un creciente rango de instituciones no estatales, tales como bancos, firmas de contabilidad, escuelas, redes de computación, penetraron dentro de un aparato de vigilancia semipolicial… empleados bancarios que reporten transacciones financieras sospechosas, a los servicios de provisión de Internet que le proporcionen a la policía las claves secretas de los sistemas de correo electrónico… los circuitos cerrados de televisión en unidades habitacionales,… “ (LEA John “Delito y Modernidad”, Coyoacán, México, 2009).

Evidentemente, ante la presencia de funciones semi – policiales para las empresas e instituciones particulares, se comprueba la sentencia de P. J. Poudhon en “Idea general de la revolución”: “Ser gobernado es ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado, por seres que no tienen titulo, ni ciencia, ni virtud…”, pero hoy no es nada más por parte del Estado y sus instituciones, es también, por parte del poder económico globalizado, aquel que sostiene Luigi Ferrajoli que cuenta con las siguientes características: “las potencias del capital financiero, invisibles y políticamente irresponsables las que imponen a los Estados políticas antidemocráticas y antisociales, en beneficio de interés privados y especulativos”. (FERRAJOLI, Luigi, “La democracia a través de los derechos” Trotta, Madrid, 2014) sin embargo, ¿Para qué requiere el poder económico de la información de los gobernados?, es evidente que es para conocer las capacidades económicas de los ciudadanos, propiedades, estados de salud, riesgos políticos, pensamiento de estos, problemas y frustraciones, sobre todo, como concluye Richard Rorty: “El objetivo consistiría en mantener la mente de los proletarios ocupada en otra cosa: mantener al 75%  de los estadounidenses y el 95% de la población mundial de los estratos más bajos ocupados con hostilidades étnicas y religiosas, así como con debates sobre costumbres sexuales. Mientras sea posible distraer a los proletarios de su propia desesperación con seudo acontecimientos creados por los medios, incluidas las ocasionales guerras breves y sangrientas, los súper ricos tendrían poco que temer”. (BAUMAN, Zygmunt, “La Cultura en el Mundo de la Modernidad Liquida” Fondo de Cultura Económica, México, 2013) En resumen, hay muchas razones por las cuales no solamente subsistirá, sino se incrementará en la legislación mundial la sentencia que se lee: “ciudadanos vigilando ciudadanos”

Silvino Vergara Nava

Silvino Vergara Nava

Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana, y la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Litigante en materia fiscal y administrativa. Profesor de Maestría en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Escuela Libre de Derecho de Puebla.
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Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana, y la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Litigante en materia fiscal y administrativa. Profesor de Maestría en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Escuela Libre de Derecho de Puebla.

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