Gustavo Rosas

El examen

Estoy cursando un diplomado y como requisito debo presentar un examen al terminar cada módulo, justo ahora acabo de presentar el tercer examen, te confieso que sentí un miedo feroz mientras iba contestando cada pregunta que no entendía a la primera lectura, la cara ruborizada y la sensación de frustración (y de enojo) en pleno… “quién me manda”… “qué necesidad tengo de esto a esta edad”… pero al mismo tiempo me invadía una risita nerviosa, de chamaco de secundaria, cuando la pregunta era clara para mí y la respuesta llegaba a mi mente…. “muy bien, eres todo un campeón” me repetía y me felicitaba… las miradas de “ya enloqueció el viejo” que mis hijos me dedicaron durante las dos horas de mi examen me tienen muy divertido.

Ya no me acuerdo en donde leí que “Seguirás siendo joven mientras sigas aprendiendo, adquiriendo nuevos hábitos y aceptando que te contradigan”, esto es una verdad enorme o una “verdad montaña” como dice Bucay, quien no aprende cosas nuevas (y se somete a un examen de vez en cuando) olvida esta sensación de juventud, o lo que es lo mismo: asumir mucho tiempo la posición del “maestro”, del “experto” o del “sabelotodo” envejece.

Me voy a dormir un día mas viejo pero unos años mas joven… ánimo, sigue aprendiendo.

Gustavo Rosas Goiz
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Gustavo Rosas Goiz

Lo mío es contar, por eso cuento lo que se cuenta.
Lo que sé: cuenta.
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