Rosendo Rosas

Bla, bla, bla

Hoy estoy como para dar un curso motivacional y decir “todo es buena actidud”, “levántate y sonríe a la vida” “la vida te va a dar naranjas pero en forma de semilla”, la verdad es que me siento de muy mal estado de ánimo, y bueno eso de la “actitud” no se me da hoy.

Es verdad que siembras tus sueños para poder cosechar algo, pero cuando eso no sucede te sientes un poco mal, a mí en lo personal eso de andar “arrastrando la cobija” se me da por simple naturaleza, pero ya no puede durar tanto por que tengo una familia que decidió emprender una aventura conmigo y solo por ellos debo seguir adelante.

Cuando eres un pequeño emprendedor y comprometes tu patrimonio, el patrimonio de tus socios con tus sueños y los envuelves para que confíen en tí y esto no resulta como lo planeado, realmente te hace sentir muy mal, poca y mala paga, malas inversiones y decisiones, falta de liquidez en la empresa y por ende en la familia, llenos de errores y retrabajos, tristes por no llevar lo acordado a casa, sacrificio y sufrimiento. Así podría pasarme escribiendo hojas y hojas, durante veinte años ha sido así nuestra vida.

Si ahorita escuchara a Arjona cantando “…Una mesa, un par de sillas y algo que hecharle al sartén…Todo estará bien…” primero comenzaría a llorar y después pensaría ¿por qué si con tan poco tendríamos suficiente nos preocupamos? la respuesta es muy sencilla “Pregúntale a mis acreedores”, creo que aveces es más fácil continuar con el negocio que cerrarlo, cerrar no es tan fácil más allá de que si es romper o no un sueño. Entiendo esos conceptos éticos que dicen que “mientras más te alejes de lo material y te acerques a lo espiritual serás más perfecto”, ¿serás perfecto? serás un “perfecto idiota”, hay que llevar sustento a la casa.

Te aguantas todo, por conseguir un sueño, pero ahora en el camino me pregunto ¿Qué sueño?, la única ventaja ahora es que no puedo hecharle la culpa a nadie, “hago lo que decidí hacer”. Me doy la vuelta y ¿a quíen le reclamo? ¿con quién me quejo?. Pero debes seguir aguantando ¿por que ? por que te pagan, ¿hasta donde? hasta donde te convenga, ¿de quien? de quien tu consideres que puede intervenir en que te quiten al cliente, y bueno al final del día decir “Lo lamento, discúlpame para eso me pagas”.

Hoy no voy a abandonar, pondré mi nave en piloto automático, esperando que mañana pueda llegar a algún sitio diferente al que estoy hoy, a veces hay buenos y malos tiempos, pero la verdad creo que son malos tiempos.

Así que si algún día siembras unas semillas de naranja, no se si vaya tu arbol a dar naranjas, pero de lo que si estoy seguro es que puedes morir de sed.

Hasta mañana.

Rosendo Rosas Goiz
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Rosendo Rosas Goiz

13 veces IRONMAN 70.3, maratonista, amante de los perros. Fundador de la Comunidad del Conocimiento A.C. Maestro y especialista en Derecho Fiscal, Contador Público Certificado y Abogado.
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