Silvino Vergara

Globalización: ¿positiva o negativa?

“Ningún niño estadounidense puede
sentirse seguro en su cama si los niños
De Karachi o Bagdad no se sienten
seguros en las suyas.”

Benjamín R. Barber

Ante el fenómeno mundial de la globalización, encontramos quien la califica en sentido positivo, como un avance de la humanidad, y como en todo lo que transcurre en la vida, existen los detractores de la globalización por ello lo consideran como un suceso negativo, sin embargo, después de cuarenta años aproximadamente que ha transcurrido de esta globalización, pudiéramos proponer una calificación al respecto, para ello habría que considerar el Estado en que nos encontramos, pues si estamos en un Estado de los denominados del primer mundo, resulta que se ha presentado esta globalización en términos positivos, y por ello en mejores condiciones que los Estados del tercer mundo como es México, pues en aquellos Estados, los niveles de vida de su población con la tecnología, los avances médicos y científicos, la reducción de horas de trabajo, la existencia de los derechos humanos, y sobre todo de su protección por medio de los tribunales competentes para ello, la existencia de una democracia más o menos operativa, -pero generalmente bipartidista- pudiéramos concluir que han incrementado el nivel de vida de las personas y prolongado las mismas, motivo por el cual aparentemente la respuesta es que la globalización ha sido positiva.

En cambio, en los países del tercer mundo, en donde las grandes diferencias de clases se han incrementado, encontramos extrema pobreza, desempleo generalizado, zonas industriales en donde existen grandes dificultades por la contaminación –para ello nada más hace falta analizar las ciudades industriales de China e India- pues las industrias altamente contaminantes se han mudado a estos países denominados “economías emergentes”, así como, la falta de oportunidad para un mejor nivel de vida de su población, la inexistencia de los derechos humanos, convirtiéndose en simples “derechos de papel”, es decir, están reconocidos en sus constituciones, pero no hay leyes secundarias o bien, no resultan efectivamente cumplidas por las propias autoridades. (GUASTINI, Ricardo, “Teoría e ideología de la interpretación constitucional”, Mínima Trotta. Madrid. 2007) Además de la corrupción generalizada (MALEM, Seña, Jorge, “La corrupción” Gedisa editores, Madrid, 2002) de la cual no hay indicios de pretender combatirla y sobre todo, la existencia de una serie de leyes que se ha obligado en estos Estados del tercer mundo que deben de adecuarse a sus sistemas jurídicos, como es el caso de las leyes tributarias – el caso en México del Impuesto sobre depósitos en efectivo que también existe paradójicamente ese mismo impuesto en Malta- y ahora, las leyes administrativas que son “semi policiales” persecutorias de la actividad económica de los gobernados, como es el caso de la ley federal para la prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita (VERGARA, Nava Silvino, “Para Conocer la ley federal para la prevención e identificación de operaciones con recursos de procedencia ilícita”, Paideia, Guadalajara, 2014) ha generado que estos países pierdan su identidad, su nacionalidad, sus recursos naturales, ya en el caso de la soberanía es evidente que se ha perdido desde que proclamaron su independencia. Sin embargo, el fenómeno mayúsculo es que, en esta globalización los problemas de un Estado del tercer mundo, desde luego que, afectan a los estados del primer mundo, y si estos en su afán económico de crecer y obtener riqueza sin medida alguna resultan afectados así mismos, cita el polaco Zygmunt Baeman; “La sociedad que no esta protegida por el estado, o por lo menos difícilmente confía en la protección que esta ofrece; ahora se haya expuesta a la voracidad de fuerzas que el Estado no controla… ya no es posible garantizar la democracia y la libertad en un solo país, ni siquiera en un grupo de ellos… sólo puede asegurarse a escala planetaria.” (BAUMAN, Zygmunt “Tiempos Líquidos” Tus Quets, México, 2013) Pareciera que la respuesta es muy sencilla, la globalización ha sido negativa en los países del tercer mundo, pero desafortunadamente el desinterés de los países desarrollados en los problemas de estos países pobres, es la enfermedad también para ellos, y como prueba basta con mencionar la migración, ¿Sabrá la población de los estados del primer mundo de esta problemática?

Silvino Vergara Nava

Silvino Vergara Nava

Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana, y la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Litigante en materia fiscal y administrativa. Profesor de Maestría en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Escuela Libre de Derecho de Puebla.
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Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana, y la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Litigante en materia fiscal y administrativa. Profesor de Maestría en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Escuela Libre de Derecho de Puebla.

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