Este verso no tiene tÃtulo, lo escribà en una libreta en 1990, hoy que lo leà recordé la sensación que me invadÃa en esa época.  Era un amor juvenil que hoy es un amor pleno:
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Especial, digna de un romance encaprichado
como la lluvia deslizándose en el viento,
como la luz que sin querer manda una estrella,
una chispa como aquella que bastó
para el amor prender, sà como aquella.
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De pronto, sin querer, te estoy amando
por verte tan brillante y tan lozana
de gris, de rosa y verde, de amarillo y blanco
vestÃas como se viste el cielo en la mañana.
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Gustavo Rosas Goiz (c)



















