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Por: Dr. Silvino Vergara Nava
Cada día el poder punitivo avanza en el mundo, tanto que la libertad de las personas se va reduciendo; algo parece suceder, que en lugar de aplicar la máxima en las naciones que reza: “Todo lo que no está expresamente prohibido en la ley está permitido” se ha modificado por: “Todo lo que no está expresamente permitido en la ley está prohibido”. Entonces, el instrumento para dicha prohibición es la legislación de castigos, esto es, legislar para justificar las instituciones políticas, las denominadas “agencias policiales”, el Estado policía sobre el Estado Constitucional Democrático de Derecho, la eterna búsqueda de enemigos -comunistas, socialistas, terroristas, narcotraficantes, emigrantes, etc.-, desestimando la búsqueda de los Derechos ciudadanos. Así, en el año de 1989 se publica en Argentina la obra denominada “En busca de las penas perdidas”, que es una propuesta latinoamericana a la teoría de pena, sobre todo una respuesta a la ilegitimidad de las penas y a la necesidad de cambiar el rumbo. Ésta fue escrita por Eugenio Raúl Zaffaroni, también autor de la “Teoría agnóstica de la pena”, discípulo del Maestro Alfonso Quiroz Cuarón en la Universidad Nacional Autónoma de México, compañero de Sergio García Ramírez –juez mexicano de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos- y Fernando Tenorio Tagle -escritor penalista y profesor del Doctorado en Derecho en la Universidad Autónoma de Tlaxcala-. En el año de 2009, Zaffaroni –quien es profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires- obtiene el premio “The Sockholm Prize in Criminology” -equivalente en criminología al Premio Nóbel-, otorgado por primera vez a un no angloparlante, con el trabajo intitulado “¿Es posible una contribución penal eficaz a la prevención de los crímenes contra la humanidad?“ tema del cual conoce perfectamente pues en los últimos años, se ha desempeñado como Juez de la Corte Suprema de Justicia de Argentina, que ha juzgado recientemente los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en la dictadura militar en los años de 1976 a 1983, considerando que las leyes de amnistía –obediencia debida y punto final-, resultan inconstitucionales, que sentenció en el emblemático Caso Simón -14 de junio de 2005- que la invocación del estado de necesidad de los poderes nacionales para justificar el perdón penal a delitos de privación ilegal de la libertad, torturas, homicidios alevosos, importa “sembrar una inseguridad jurídica formidable”. Por su trayectoria y criterios de avanzada, es hoy injusta e indebidamente atacado por ciertos grupos en la Argentina –paradójicamente de cara a las elecciones nacionales- siendo su única justificación –un absurdo- la renta de departamentos a una inmobiliaria que a su vez, los arrendó a quienes aparentemente ejercen la prostitución. Es algo así como intentar aplicar “penas trascendentales”, lo cual está prohibido por una evidente violación a los Derechos Humanos. En tanto, la propuesta del Doctor Zaffaroni –quien sigue trabajando a favor de los Derechos Humanos- se centra en su última obra, ahora en criminología y que se publicó en este 2011, denominada “La palabra de los muertos”, que es una propuesta de criminología cautelar, que mantiene firme la idea de su obra “El Enemigo en el Derecho Penal”; donde sostiene que “Toda violencia debe responder con la no violencia, nunca un conflicto fue solucionado definitivamente por la violencia. Los conflictos que no terminaron en genocidio se solucionaron por la negociación, que pertenece al campo de la política…”. Esta reflexión, es necesariamente algo que en nuestro lastimado México debemos seriamente de considerar urgentemente.
Todo Tiende a Ser Delito - La Jornada de Oriente (Viernes 19 de agosto del 2011).pdf
Fuente: La Jornada de Oriente. Viernes 19 de Agosto 2011
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