| Emociones |
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Antes que eso está nuestro miedo al rechazo, al abandono, a la soledad, a que realmente nos conozcan, o bien, ponemos en primer lugar nuestro ego, nuestra soberbia, nuestro orgullo, nuestros deseos ególatras o nuestras necesidades no satisfechas. Nos da miedo amar y que nos amen. Y sólo jugamos al amor. Bien es sabido que la palabra amor tiene muchos significados. Según el diccionario de la lengua, dice que el amor es un sentimiento intenso en el ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. La amistad por su lado, es también una clase de amor. Ésta se define como un afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona que nace y se fortalece con el trato. Todos a lo largo de nuestra vida hemos tenido relaciones personales que nos han marcado de una u otra manera. Generalmente, éstas se pueden distinguir de las demás por el dolor emocional que conllevan. Lo que implica resentimiento, rencor, venganza, obsesión, control y otra vez miedo. Nada más alejado que el amor. Estas relaciones no sólo se dan con la pareja, se dan con los padres, con los hijos, con los amigos o cualquier otra persona que haya sido significativa para nosotros. En el campo esotérico, se dice que estas relaciones tienen un propósito, una enseñanza y un significado para nuestra alma. Por lo tanto, cuando nos relacionamos con alguien importante para nosotros, la meta no es hacernos felices, ni otorgarnos una posición en la sociedad, ni darnos sexo o llenar nuestros vacíos internos; su objetivo es llevarnos hacia la luz. Es el alma quien escoge a sus “maestros” por algo necesita aprender. De allí los padres difíciles, inadecuados, alcohólicos, drogadictos, etc… De allí los hijos rebeldes, conflictivos; la indiferencia de las personas que amamos, las relaciones desgastantes y enfermas. La enseñanza para nuestra alma puede ser poner límites, ser agradecidos, ser humildes, tener fortaleza o ver los defectos de carácter que debemos admitir y superar. A medida que nos despojamos de nuestro dolor, nuestro rencor, nuestros resentimientos, nuestros deseos egoístas, nuestras necesidades no satisfechas y cambiamos nuestras actitudes, vemos el camino. Vemos la lección, Vemos lo que cada una de estas relaciones personales intensas y significativas nos enseñaron. Una vez aprendida la lección podremos ver que todos de una u otra manera desempeñamos una parte importante en el universo. Fuente: Revista Sólo para tí |
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| Modificado el ( martes, 16 de febrero de 2010 ) |
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Estamos en el mes del amor y la amistad.



