La tradición de mantener el Fuego Olímpico encendido durante los Juegos Olímpicos se remonta a la antigua Grecia.
En las ceremonias helénicas , se encendía una antorcha y el atleta vencedor de alguna competencia tenía el privilegio de transportar la flama para encender altares de sacrificio como homenaje al gran dios Zeus.
La Antorcha se encendía en la antigüedad con los rayos del Sol, que eran reflejados en un espejo curvo, en medio de una ceremonia con sacerdotisas quienes la entregaban al primer relevo.
El Fuego Olímpico arde por primera vez en unos Juegos límpicos Modernos (1936). Como la tradición lo demanda, el recorrido se inicia con el encendido de una antorcha en Olimpia, Grecia. Posteriormente, el Fuego Olímpico llega al estadio sede de las Olimpiadas tras un largo recorrido que incluye el relevo de corredores con la Candela Olímpica. El creador de esta ceremonia moderna fue el profesor alemán Carl Diem, en 1936. La idea fue aceptada y continúa desde entonces en cada Juego Olímpico.
La Llama Olímpica recuerda la tradición de la antigua Grecia donde se encendía una hoguera en el altar de la diosa Hera, durante la celebración de los Juegos Olímpicos. En aquellos tiempos, el Fuego Olímpico era encendido por sacerdotisas, de modo que se garantizara la pureza de la llama.
Hoy en día, el encendido de la llama durante la ceremonia de apertura de los Juegos se realiza de forma espectacular. En los Juegos de Barcelona 1992, el arquero paralímpico Antonio Rebollo disparó una flecha incendiaria hacia el pebetero, desde el lado opuesto del estadio. Dos años más tarde en Lillehammer 1994, la Antorcha Olímpica entró en el estadio transportada por un saltador esquí.
Se ha hecho tradición que el último de los corredores en transportar la antorcha sea un atleta o exatleta famoso. El primero de ellos fue el campeón olímpico Paavo Nurmi en 1952. Recientemente, entre esos famosos "finalizadores" del recorrido de la antorcha, está el jugador francés de futbol, michel Platini (1992), también el campeón de peso pesado de boxeo, Muhammad Alí (1996).
La primera mujer en encender el pebetero fue Enriqueta Bazilio en las olimpiadas de la Ciudad de México en 1968.
Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Beijing presentaron el día 16 la imagen y apariencia de la antorcha olímpica del 2008. El diseño de la imagen y apariencia de antorcha incluye cinco componentes: la antorcha y objetos colaterales; los uniformes para el relevo de antorcha; el convoy y avión fletado; el escenario, y la apariencia de la ciudad. La inspiración para el diseño original de la linterna del relevo de antorcha proviene de linternas tradicionales usadas dentro de antiguos palacios chinos. El brillo plateado de la linterna aparejado al vidrio claro como el cristal hacen resaltar la llama y comunican lo sagrado y la pureza de la llama olímpica.  El diseño del pedestal de la antorcha se basa en los estilos arquitectónicos de las dinastías Han y Tang, y su base muestra "nubes de la fortuna" que se alejan, como si salieran suavemente hacia la antorcha. El pebetero olímpico de Beijing está basado en el concepto de un "cielo redondo y una tierra cuadrada" y usa un pebetero típico de la Era de Bronce china, así como las "nubes de la fortuna" como elementos creativos. Las 56 "nubes de la fortuna" talladas en la placa curva del pebetero olímpico simbolizan los buenos deseos para el mundo de los 56 grupos étnicos de China, mientras que la base del pebetero tiene cuatro patas octagonales, que significan que los Juegos Olímpicos de Beijing dan la bienvenida a los amigos de todos los rincones del mundo, dijo Qu. El pebetero olímpico tiene 130 centímetros de alto, lo que simboliza la duración de 130 días del relevo de antorcha. La placa del pebetero tiene 29 centímetros de profundidad y simboliza a la Olimpiada número 29. El poste del pebetero tiene 112 metros de alto, lo que simboliza a los 112 años que han pasado entre el sostenimiento de los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896 y los Juegos Olímpicos de 2008. |