Por Andrew Gavin Marshall/ Traducido por Mauricio A. Carreto/ Artículo original en GlobalResearch.ca Parte 3-a El Rescate
En el otoño de 2008, la administración Bush intentó implementar un paquete de rescate para la economía, diseñado para salvar al sistema bancario de E.U. Los líderes de la nación iniciaron una campaña de pánico. El presidente advirtió:
Más bancos podrían quebrar, incluyendo algunos en sus comunidades. El mercado de valores caería aún más, lo que reduciría el valor de sus cuentas de retiro. El valor de sus casas de desplomaría. Las reposesiones de casas aumentaría dramáticamente.
El presidente del consejo de la Reserva Federal, Ben Bernanke, así como el Secretario del Tesoro Paulson, advirtieron a finales de septiembre de “recesión, despidos y reposesiones de casas si el Congreso no actúa rápido y aprueba el plan de rescate financiero de $700 mil millones de dólares de la administración Bush”.[14] Siete meses antes, en febrero de 2008, previo al colapso de Bear Stearns, tanto Bernanke como Paulson declaraban que “la nación no caerá en recesión””.[15] En septiembre de 2008 Paulson decía que la gente “debería tener miedo”.”.[16] El paquete de rescate se convirtió en un fraude financiero masivo, que hundiría a E.U. a niveles sin precedente de deuda, mientras se inyectaban cantidades increíbles de dinero a los bancos globales.
Al público y al Congreso se le dijo que el rescate costaría $700 mil millones de dólares. Sin embargo, esto era sumamente engañoso y una lectura del la letra pequeña revelaría mucho más, en cuanto a que los $700 mil millones era la cantidad que se gastaría “en un momento cualquiera”. Chris Matheson escribió:
Esto significa que $700 mil millones no es el costo de esta peligrosa legislación, es sólo la cantidad que se debe en un momento cualquiera. Después de que, por decir, se deshacen de $100 mil millones de dólares en créditos hipotecarios tóxicos, otros $100 mil millones pueden comprarse. En resumen, esto significa que NO HAY LÍMITE al tamaño potencial de este rescate. Esto significa que $700 mil millones sólo es un crédito revolvente, no un tope.
¿Qué pasa entonces cuando tienes un lenguaje vago y un presupuesto ilimitado? Fraude y tratos internos. Escuchen mis palabras, esta es la mayor operación de saqueo en la historia de E.U., está enunciado ahí en este documento deliciosamente breve que está por ser empujado a un Congreso asustado y se hará ley.[17] Aún más, la legislación propuesta “elevaría el techo de deuda de $10.615 billones a $11.315 billones de dólares, ”, y las acciones tomadas como resultado de la aprobación de la legislación, no estarían sujetas al sistema judicial de la nación, ya que “evitaría revisiones por parte de los tribunales de las acciones tomadas bajo su autoridad”:
La administración Bush busca un “poder dictatorial no sujeto a revisión por el tercer poder del gobierno, los tribunales, para intentar resolver la crisis”, dijo Frank Razzano, un ex-asistente de abogado litigante en jefe de la Comisión de Valores y Mercado (Securities and Exchange Commission –SEC-) ahora en la compañía Pepper Hamilton LLP en Washington. “Estamos tomando un gran salto de fe”.[18] Larisa Alexandrovna, escribiendo para el Huffington Post, advirtió que la aprobación de la ley de rescate sería el último clavo en el ataúd del golpe de estado fascista en E.U., en la forma de fascistas financieros:
Esta crisis fabricada será ahora resuelta, si los fascistas fiscales se salen con la suya, con la transferencia total de los poderes del Congreso (los pocos que aún quedan) al poder Ejecutivo y la transferencia total de fondos públicos a manos corporativas (a través del gobierno como intermediario).
[...] El Secretario del Tesoro puede comprar activos definidos ampliamente, con los términos que él quiera, puede contratar a cualquiera que desee para hacerlo y puede nombrar a compañías del sector privado como suplentes financieros del gobierno de E.U. Y puede redactar cualquier reglamento que considere sea necesario.
Las decisiones del Secretario en conformidad con esta ley no están sometidas a revisión y están sometidas a la discreción de la agencia, además de no poder ser revisadas por tribunal o agencia administrativa alguna.[19] Al mismo tiempo, la Reserva Federal de E.U. estaba rescatando bancos extranjeros con cientos de miles de millones de dólares, “que se encuentran desesperados por fondearse y no pueden acceder a los mercados de crédito de E.U. totalmente congelados –una acción coordinada con los bancos centrales de Japón, la Eurozona, Suiza, Canadá y aquí en Inglaterra”.[20] Estas acciones hubieran estado coordinadas a través del Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Basilea, Suiza. Como reportó el medio Politico, “los bancos extranjeros con grandes operaciones en E.U. podrían calificar para el rescate inmobiliario del Departamento del Tesoro”. Una circular informativa del Tesoro, publicada por el Departamento del Tesoro de E.U. señalaba que:
Las instituciones que participen deberán tener operaciones significativas en E.U., a menos que el Secretario determine, en consulta con el presidente de la Reserva Federal, que la elegibilidad es necesaria para estabilizar efectivamente los mercados financieros.[21] Así, el paquete de rescate financiero no sólo permitiría el rescate de bancos de E.U., sino cualquier banco extranjero, fuera público o privado, si el Secretario del Tesoro lo considerara “necesario”; ninguna de las decisiones del Secretario podrían ser revisadas o estar sujetas a supervisión de algún tipo. Además, significaría que el Secretario del Tesoro tendría un cheque en blanco, sólo que no podría entregar más de $700 mil millones “en momento alguno”. En resumen, el paquete de rescate es, de hecho, un golpe de estado por los bancos al gobierno.
Numerosos congresistas fueron advertidos de que, si no aprobaban el paquete financiero, serían sometidos a ley marcial.[22] En efecto, el Congreso aprobó el proyecto de ley y el golpe de estado financiero había sido un enorme éxito.
No es de extrañar entonces, que a principio de 2009 un congresista declaró que los bancos “siguen siendo el más poderoso grupo de cabildeo en el Capitolio. Y ellos francamente poseen el lugar”.[23] Otro congresista dijo que “los bancos administran el lugar”, y explicó, “les diré cuál es el problema – ellos dan tres veces más dinero que el siguiente grupo cabildero más grande. Es enorme la cantidad de dinero que ponen en la política”.[24]
El Colapso de Islandia
El 9 de octubre de 2008, el gobierno de Islandia tomó control de los bancos más grandes del país, nacionalizándolos, y detuvo las transacciones del mercado de valores Islandés. En el transcurso de una semana, “una vasta mayoría del otrora orgulloso sector bancario de Islandia había sido nacionalizado”. A principio de octubre, se reportó que:
Islandia, que se ha transformado a sí mismo de uno de los países más pobres de Europa a uno de los más ricos en el curso de una generación, podría enfrentarse a la bancarrota. En un discurso televisado a la nación, el Primer Ministro Geir Haarde concedió: “Hay un verdadero peligro, ciudadanos, de que la economía islandesa en el peor de los casos sea succionado hacia el remolino y el resultado podría ser la bancarrota nacional”.
Una artículo de BusinessWeek explicó:
¿Cómo pudieron las cosas ponerse tan malas tan rápido? Hay que culpar al sistema bancario islandés en su fuerte dependencia de financiamiento externo. Con la privatización del sector bancario, completada en el año 2000, los bancos islandeses usaron fuertemente fondeo al por mayor para entrar en el mercado local de crédito hipotecario y adquirir compañías financieras extranjeras principalmente en Inglaterra y Escandinavia. Los bancos, en gran parte, estaban siguiendo las ambiciones internacionales de una nueva generación de empresarios islandeses que forjaron imperios globales en industrias varias como venta al por menor, alimenticia o de farmacéuticos. Para finales de 2006, los activos totales de los tres principales bancos eran de $150 mil millones, ocho veces el PIB del país.
En sólo 5 años, los bancos pasaron de ser instituciones que daban crédito casi enteramente a nacionales, a ser importantes intermediarios financieros internacionales. En el 2000, dice Richard Portes, un profesor de economía en el London Business School, dos terceras partes de su financiamiento se originaron de fuentes nacionales y una tercera parte del extranjero. Más recientemente –hasta que la crisis estalló- ese porcentaje se revirtió. Pero a medida que los mercados de fondeo al por mayor se congelaron, los bancos islandeses comenzaron a colapsarse bajo una montaña de deuda extranjera.[25] Esta era la brutal situación que enfrentó el gobierno al momento de la crisis global internacional. Las causas, sin embargo, no fueron de Islandia; fueron internacionales. Islandia debía “más de $60 mil millones al extranjero, unas seis veces el valor de su producción económica nacional. Como dijo un profesor del London School of Economics, “ningún país occidental en tiempos de paz ha caído tan rápida y penosamente”.[26]
Imagen: vivicervera.wordpress.com
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