El viaje.
13 de enero de 2012
“Haciendo cuentas, no me alcanza con la vida, para pagar todo lo bueno que has traÃdo…”. Sergio Esquivel
Escribo esto mientras viajo de regreso a mi casa, un viaje me llevó a muchos kilómetros de distancia en compañÃa de mi hermano Chendo, a otro paÃs, fuimos juntos a un trabajo de contabilidad, justo en este momento me doy cuenta de que este es el mismo viaje que empezamos hace 20 años, me gustarÃa contarles algo de lo acontecido en él, esta es una breve bitácora… Soñando un futuro brillante, pero en la inconsciencia de la juventud, nos arrojamos a la aventura un 13 de enero de 1992, llenos de dudas y de miedos pero esperanzados abrimos Rosas Goiz y Asociados. Yo digo que mas que caminar hemos escalado, un desafÃo tras otro pero siempre guiados hasta verdes praderas para reparar nuestras fuerzas. Persistiendo. No hemos permanecido mucho tiempo inmóviles… siempre en marcha… nunca solos, viajando muy bien acompañados por mujeres y hombres valientes la travesÃa se ha hecho menos agotadora, gracias a Dios, a quien nombramos desde el principio como nuestro Director, y vaya que nos dicta el rumbo, nos exige persistir y nos cobija: ¡ Jefazo!. Amores, trabajo, complicaciones, buenos amigos, aventuras, estudio, aprendizaje y logros han sido constantes. Tensión, diálogo y crecimiento es un camino que hemos recorrido muchas veces durante veinte años para hacer músculo emocional: carácter. En1992 la palabra que mas se pronunciaba en México era “crisis”, no parecÃa un buen augurio empezar un despacho de contabilidad en una época con el ánimo colectivo a la baja cuando lo que se necesita para hacer empresa es ánimo, la verdad es que no lo reflexionamos mucho y simplemente abrimos la cortina esperando a que alguien necesitara de un pequeño equipo entusiasmado por servirle, asà llegaron uno a uno nuestros clientes y con ellos se ha ido conformando nuestra labor diaria, con ellos ha llegado el pan de cada dÃa, justo como se nos prometió desde la Dirección. Cada persona que se ha cruzado en nuestro camino nos ha dejado alguna experiencia, pero hay algunos hombres y mujeres que nos han dejado huellas profundas por confiar en nosotros, por apoyarnos, por enseñarnos con paciencia, por incluirnos en sus proyectos y en su vida, por su amistad, por su alegrÃa y por su cariño… por ayudarnos a persistir: Gracias, muchas gracias. En estos veinte años hemos aprendido y comprendido, pero sin duda la mayor enseñanza ha sido que no debemos detenernos ni acobardarnos, les confieso que eso no es fácil en una época de por si intimidante, no es fácil en el paÃs que nos toca vivir, no es fácil responder a cambios caprichosos y no es fácil ser uno mismo en un mundo que te exige ser como los demás. En este viaje hemos tenido que despedirnos muchas veces, siempre con dolor, de amigos a los que extrañamos pero también de nosotros mismos, como dijo Neruda “nosotros, los que antes fuimos, ya no somos los mismos”, hemos ido abandonado nuestras ideas viejas y nuestras cadenas emocionales, nuestros pretextos, es cierto que todavÃa cargamos algún lastre pero su fin es inevitable, asà le damos cabida a lo nuevo y viajamos más livianos. Lo que no hemos dejado de llevar en nuestro equipaje son las sonrisas recibidas, la fe compartida, cada abrazo entrañable, las palabras de aliento, el valor de los que nos precedieron, el amor y la confianza de los nuestros, eso siempre va en la bolsa de la camisa junto al corazón.
Lo nuestro es hacer cuentas, por eso sabemos cuándo empezamos el camino y sabemos de nuestras pérdidas y ganancias, pero sólo Dios, que nos dirige, sabe cuánto falta para llegar a casa.
Mañana será otro dÃa. Ãnimo.

Blog 








