Inicio arrow Contacto
Menú Principal
Juntos
Contentos
Estudiando
Tienda
Blog
Contacto
Fondo Editorial
Galería


Realiza tu pago...

b-Escuelas

Apoya nuestro proyecto...



Opina En Nuestro Blog!
CategoríasArchivos

Juventud.

Me sorprendí a mi mismo, varias veces durante la semana, diciendo “ya estoy muy viejo para esto”. Tengo 43 años y conozco personas mayores a mí, pero mucho más jóvenes que yo… Con la muerte de Carlos Fuentes ha habido muchas referencias a su obra y a sus expresiones, ayer escuché que citaban su respuesta a un entrevistador cuando le preguntaba si no estaba ya demasiado viejo para escribir, a lo que él contestó: “eso es relativo, tengo 80 años pero tengo una amiga intelectual de 92 años que tiene más lucidez que usted y yo juntos… en la actualidad necesito ser más joven cada día o de lo contrario me lleva la chingada”.

Actualmente vivimos más años y podemos conservarnos sanos más tiempo físicamente, sin embargo está muy generalizado que nuestras emociones y nuestra actitud envejezcan mucho más rápido que nuestro cuerpo, muchos adultos de entre 30 y 50 años deambulamos con una apariencia de cierta juventud que no concuerda con nuestro comportamiento avejentado; escuchamos a muchas personas decir que ya nada puede cambiar y les creemos, pensamos que a pesar de nuestros esfuerzos todo va a seguir igual, cada día nos sorprendemos menos de las maravillas de la vida, nos resignamos a nuestro infortunio,añoramos lo que pudo pasar o lo que ya no hicimos, cada días somos jóvenes más viejos. Fernando Delgadillo tiene una canción que dice: “te haces viejo cuando piensas que ya nada puede cambiar”, totalmente cierto, mi abuelo decía que “la cana engaña” y yo digo que nos engañamos cuando se nos olvida que mientras sigamos adquiriendo nuevos hábitos y aprendiendo cosas nuevas, mientras sigamos soñando y provocando cambios, mientras cuidemos nuestro corazón y nuestro espíritu tanto como nuestro cuerpo, mientras sigamos bromeando a pesar de los problemas, mientras conservemos una cierta insensatez hacia lo que podemos lograr, mientras conservemos nuestra capacidad de asombro y querramos entender y entendernos más, conservaremos la juventud.

La juventud no es un pretexto para la inconciencia o para la equivocación irresponsable, la juventud es una capacidad de las personas que entienden que sólo conservando la juventud se puede transitar por esta vida siendo un factor de cambio.

Ãnimo, que cada nuevo día seas más joven que el anterior.

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Avanzar…

Cada día se nos presenta una oportunidad para mejorar y para avanzar, un momento de conciencia nos separa entre las dificultades y las soluciones, trabajar sobre lo que depende de nosotros es la mejor forma de aprovechar la vida.

Cuando estamos angustiados y enfocados en todo lo que no depende de nosotros desperdiciamos la vida.

Cuando estamos culpándonos por nuestras malas decisiones del pasado, o por nuestras omisiones, desperdiciamos tiempo valioso que podemos ocupar en avanzar.

El reto de hoy es buscar el momento de conciencia que nos permita avanzar hasta nuestros objetivos.

Ãnimo,no te rindas, los milagros ocurren cada día.

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Estar sin estar.

Estar en donde se está. Esto es algo muy difícil en nuestros días, me refiero a estar completamente en donde uno se encuentra, es decir, con toda la atención, con toda la disposición, con todo lo que somos y lo que podemos. Tanta tecnología nos ha hecho creer que podemos estar en muchos lugares al mismo tiempo, que podemos atender a muchas personas a la vez, que podemos disfrutar en muchos sitios al mismo tiempo, que entre más dispersos somos más productivos… no es así. Estamos sentados con la familia revisando la pantalla del teléfono, estamos en una conferencia enviando mensajes de texto a alguien que no está ahí, estamos de vacaciones hablando con las personas de las que debemos descansar, estamos con quien timbra pero no con quien nos necesita, estamos físicamente en un sitio y al mismo tiempo muy alejados.

Ayer escuchaba a un conferencista que comentó un dato alarmante: las personas, en promedio, ocupan la tecnología de sus lugares de trabajo en un 40% para asuntos personales. Esto quiere decir que estamos en el trabajo al 60% de nuestra capacidad, yo creo que estamos así todo el tiempo, inclusive en nuestras casas y en nuestras reuniones, en el gimnasio y hasta en la cama.

Peter Drucker dijo alguna vez que cuando se encontraran los vestigios de nuestra civilización en el futuro, aquellos que los hallen se darían cuenta de que en esta época teníamos más herramientas que las que somos capaces de administrar correctamente. Es tiempo de hacer conciencia de el lugar en el que estamos, tenemos que empezar a estar completamente, el simple hecho de estar hace maravillas en nuestras vidas, reduce el estrés y mejora nuestras relaciones y nuestra productividad. La tecnología es buena, ahora nos toca administrarla correctamente en nuestras vidas.

Ãnimo, no te rindas, hoy es buen día para empezar a estar, para estar mejor.

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Ãnimo.

Se puede tener talento, se pueden tener buenas intenciones, puedes tener un currículum que impresiona y hasta un IQ de genio, es posible que tengas la receta para cambiar los problemas de la humanidad y la idea cuyo momento ha llegado, puede ser que poseas el potencial para ser otro Einstein y que seas tan encantador como la Primavera de Vivaldi, podrías ser valiente y fuerte como un toro, puedes hablar varios idiomas y hablar como Wilson Churchill para inspirar a tu pueblo… puedes tener más que todo esto junto, pero si no eres capaz de mantenerte animado ante las adversidades, los desencantos y los problemas, entonces eres un Jet supersónico sin propulsión. Podrías tener muy poco, pero con un corazón animado seguirás avanzando hasta la meta.

Yo admiro a la gente que se mantiene en pie frente al vendaval, admiro a aquellos que con unas pocas herramientas no paran de construir, admiro a los que creen en sus sueños hasta la insensatez y los siguen, todos ellos tienen en común la capacidad de mantenerse con ánimo. Esa fuerza interior es una conexión entre nosotros y el Creador, es una luz que viene de nuestro interior cuando dejamos que Dios actúe en nosotros, sólo podemos tener verdadero ánimo cuando soltamos esa carga llena de falsas expectativas que ocupan nuestro corazón y nuestra mente y los llena de ruido, de agobio, no olvidemos que Dios actúa en el silencio.

Párate erguido, respira profundo, déjate ver y deja de luchar en tu corazón, tu cuerpo, tu mente y tu espíritu, justo allí, en donde se hace el silencio, encontrarás el ánimo que consigue el alpinista que está a un paso de la cumbre, allí está la fuerza a la que los griegos llamaron entusiasmo (Dios en nosotros). Nada se ha perdido mientras no se haya perdido el entusiasmo.

Ãnimo, no te rindas.

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Abriendo cajones…

No saben el miedo que me da abrir mis cajones, no se lo que puede aparecer en ellos… hoy me tocó hacerlo. Alguna vez vi un capítulo, de una serie de televisión llamada “Ed”, en el que el mejor amigo del protagonista, que era dentista, se estaba comportando ese día de manera muy extraña pues usaba ropa que ya le quedaba ajustada, en la cabeza traía dos gorras pasadas de moda y cargaba toda clase de aparatos y artículos viejos y atrasados, cuando Ed le preguntó por qué se comportaba de ese modo su amigo le dijo que su esposa y él tenían la “Regla de los 3 años”, le explicó que la regla consistía en que cualquier cosa que no usaran por 3 años debía salir de la casa, ya sea regalándola o tirándola a la basura, sin embargo él se resistía a deshacerse de esas cosas que estaba usando y por eso trataba de que libraran la regla de los tres años que se cumplía al día siguiente…

Así me siento yo, encontrando cosas que no he usado ni necesitado durante mucho tiempo pero que me resisto a sacar de mis cajones: una navaja destartalada que siempre he querido arreglar, un cablecito que voy a necesitar un día de estos, la nota del alquiler de un coche para mis vacaciones de hace dos años, en fin, entre más reviso más me enfrento a la terrible tarea de decidir si se va o se queda cada cosa que encuentro. Entre decisión y decisión me doy cuenta de que mis “cajones mentales” también albergan cosas que debo tirar para darle espacio a lo nuevo o símplemente para tener espacio mental, que en esta época es todo un lujo, entiendo que he vivido con mis ideas y que hasta me he encariñado con ellas a pesar de que muchas me detienen, otras no me gustan y algunas de plano me lastiman. Me encuentro de todo: principios de dudosa reputación, traumas y limitaciones heredadas (que de adolescente me nutrían de cómodas excusas), sentimientos que debo superar, miedos que ya no concuerdan con mi condición actual, nacionalismo mal entendido, cultura deformada, mis cajones mentales son un verdadero Jurassic Park, ¿cómo no tenerle miedo a abrir mis cajones? Hojeo de pronto un pequeño libro, de Anselm Grün, que tengo junto a mi buró y la página en donde está el separador dice:

“La reconciliación consigo mismo significa decir sí a lo que he llegado a ser, decir sí a mis aptitudes y fortalezas pero también a mis defectos y debilidades, a mis amenazas, a mis puntos sensibles, a mis temores, a mi tendencia depresiva, a mi incapacidad de compromiso, a mi reducida capacidad de tolerancia. Debo observar con amor lo que me desagrada, lo que se opone absolutamente a la imagen de mí mismo, mi impaciencia, mi temor, mi reducida autoestima. Se trata de un proceso que dura toda la vida, ya que inclusive cuando pensamos habernos reconciliado hace tiempo con nosotros mismos, una y otra vez aparecen debilidades en nosotros que nos fastidian, que preferiríamos negar. Entonces se trata de decir nuevamente sí a todo aquello que está dentro de nosotros”.

Bueno, ya lo leí unas cuantas veces y sí, dice lo que dice, voy a seguir con mi limpieza de cajones, ya luego les platico cómo me fue.

Ãnimo, sigamos escombrando con esperanza.

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

El viaje.

13 de enero de 2012

“Haciendo cuentas, no me alcanza con la vida, para pagar todo lo bueno que has traído…”. Sergio Esquivel

Escribo esto mientras viajo de regreso a mi casa, un viaje me llevó a muchos kilómetros de distancia en compañía de mi hermano Chendo, a otro país, fuimos juntos a un trabajo de contabilidad, justo en este momento me doy cuenta de que este es el mismo viaje que empezamos hace 20 años, me gustaría contarles algo de lo acontecido en él, esta es una breve bitácora… Soñando un futuro brillante, pero en la inconsciencia de la juventud, nos arrojamos a la aventura un 13 de enero de 1992, llenos de dudas y de miedos pero esperanzados abrimos Rosas Goiz y Asociados. Yo digo que mas que caminar hemos escalado, un desafío tras otro pero siempre guiados hasta verdes praderas para reparar nuestras fuerzas. Persistiendo. No hemos permanecido mucho tiempo inmóviles… siempre en marcha… nunca solos, viajando muy bien acompañados por mujeres y hombres valientes la travesía se ha hecho menos agotadora, gracias a Dios, a quien nombramos desde el principio como nuestro Director, y vaya que nos dicta el rumbo, nos exige persistir y nos cobija: ¡ Jefazo!. Amores, trabajo, complicaciones, buenos amigos, aventuras, estudio, aprendizaje y logros han sido constantes. Tensión, diálogo y crecimiento es un camino que hemos recorrido muchas veces durante veinte años para hacer músculo emocional: carácter. En1992 la palabra que mas se pronunciaba en México era “crisis”, no parecía un buen augurio empezar un despacho de contabilidad en una época con el ánimo colectivo a la baja cuando lo que se necesita para hacer empresa es ánimo, la verdad es que no lo reflexionamos mucho y simplemente abrimos la cortina esperando a que alguien necesitara de un pequeño equipo entusiasmado por servirle, así llegaron uno a uno nuestros clientes y con ellos se ha ido conformando nuestra labor diaria, con ellos ha llegado el pan de cada día, justo como se nos prometió desde la Dirección. Cada persona que se ha cruzado en nuestro camino nos ha dejado alguna experiencia, pero hay algunos hombres y mujeres que nos han dejado huellas profundas por confiar en nosotros, por apoyarnos, por enseñarnos con paciencia, por incluirnos en sus proyectos y en su vida, por su amistad, por su alegría y por su cariño… por ayudarnos a persistir: Gracias, muchas gracias. En estos veinte años hemos aprendido y comprendido, pero sin duda la mayor enseñanza ha sido que no debemos detenernos ni acobardarnos, les confieso que eso no es fácil en una época de por si intimidante, no es fácil en el país que nos toca vivir, no es fácil responder a cambios caprichosos y no es fácil ser uno mismo en un mundo que te exige ser como los demás. En este viaje hemos tenido que despedirnos muchas veces, siempre con dolor, de amigos a los que extrañamos pero también de nosotros mismos, como dijo Neruda “nosotros, los que antes fuimos, ya no somos los mismos”, hemos ido abandonado nuestras ideas viejas y nuestras cadenas emocionales, nuestros pretextos, es cierto que todavía cargamos algún lastre pero su fin es inevitable, así le damos cabida a lo nuevo y viajamos más livianos. Lo que no hemos dejado de llevar en nuestro equipaje son las sonrisas recibidas, la fe compartida, cada abrazo entrañable, las palabras de aliento, el valor de los que nos precedieron, el amor y la confianza de los nuestros, eso siempre va en la bolsa de la camisa junto al corazón.

Lo nuestro es hacer cuentas, por eso sabemos cuándo empezamos el camino y sabemos de nuestras pérdidas y ganancias, pero sólo Dios, que nos dirige, sabe cuánto falta para llegar a casa.

Mañana será otro día. Ãnimo.

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Feliz Navidad

Que se abra tu corazón y des posada
al cansado peregrino que te llama,
al que se acerca frustrado y confundido,
o al que se acerca con temor y frío
permítele reposo y cercanía
porque viene sediento de tu risa,
hambriento de tu amable compañía.

Que se abra tu corazón a la esperanza,
y al dulce sueño que a veces abandonas,
que guarde espacio a tu ilusión dormida
para que en su fogón recobre vida
y te impulse a reparar el alma rota,
que se abra tu corazón a la aventura
y que no tenga espacio la derrota.

Que se abra tu corazón esperanzado
en el milagro de vernos cara a cara,
que se abra a la palabra que es caricia,
que se abra hacia el abrazo que propicia
dulce descanso a la emoción cansada,
que se abra tu corazón y Jesús niño
encuentre, en tu regazo, Su posada.

Gustavo Rosas Goiz

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Segundo verso de Navidad (Pide un sueño)

Pide un sueño grande
un sueño que te rete,
un sueño que te de un poco de miedo,
pide un sueño que robe
todas las energías de tu cuerpo;
pide que se te acerque el que se burla
porque te aferrará más a tu anhelo,
pide que te rodeen los que te quieren,
ellos te ayudarán a defenderlo.

Y si ese sueño grande, ese buen sueño,
no llega pronto, no llega a tiempo,
recuerda la oración que un día mamá
te enseño para no morir de miedo .

Seca tu lágrima, reanuda el vuelo,
pon todo el corazón, todo completo,
que un sueño no se logra por triunfar
se logra por seguir jugando el juego.

Que todo lo que existe, antes,
fue un sueño .

Gustavo Rosas Goiz ©

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Un primer verso de Navidad.

Debes parar,
tu espíritu sediento de aventuras puede esperar,
tu corazón que te reclama lucha debe entender
que es tiempo de reparar tus fuerzas,
de curar las heridas y de saber
que todo lo que buscas hallarás,
que cada paso dado te ha traído
de vuelta hasta tu hogar,
y es desde aquí que inicia un nuevo viaje
en el que partirás más sabio y más valiente,
en el que viajarán al frente tu coraje
y tu fe, tu corazón repuesto y tu alegría,
pero hoy puedes parar,
ya tendrás, peregrino, otra aventura
a la que te conduzca tu osadía.

Hoy deja tu equipaje en la posada,
es tiempo de un abrazo,
es tiempo de que nazca en ti la Luz
que alumbrará tu senda,
que animará tu paso
que te traerá de vuelta aquí
con nuevas aventuras bajo el brazo.

Gustavo Rosas Goiz

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Levantarse.

Hace 8 años, tuve una ocurrencia de esas que se tienen en un arrebato de negación por la edad, justo a los 34 años consideré que podía empezar a practicar un arte marcial coreano llamado Hapkido, resulta que a los 5 minutos del calentamiento sentía que el piso llegaba al techo y que la luz se iba apagando, no sabía que eso era lo más fácil. A continuación la primera lección era seguir la instrucción del profesor: “extiendan las manos al frente, doblen las rodillas, peguen la barbilla al pecho y rueden… luego levántense”. ¿Rueden?, ¿Levántense?, ¿Yo?… pues me lancé, caí estrepitosamente con la gracia de un costal y quedé tirado boca arriba, me dije entonces: “sigo vivo, no pasó nada, el golpaso en el hombro es soportable, los que se ríen no es por mi, deben ser muy felices, ahora a levantarme, una… dos… tres…”, me rodé para empujarme y descubrí que tenía la mano torcida, así es que me impulsé con el hombro bueno, el antebrazo y el cachete pero no conseguí el ascenso, plan B, arrodillarme y luego agarrarme con la mano buena de la columna para emplear el más puro estilo de cliente de cantina… lo logré, la mirada de mis compañeros me lo dijo todo, todo. Todo. Desde entonces me he seguido cayendo, ya sea por que me tiran, por que me lanzo o porque me tropiezo, da igual, sigo cayendo y cayendo, es inevitable, lo que ha cambiado es la forma en que me levanto, la fuerza que he logrado levantándome hace menos difíciles las maniobras.

“Los desastres son inevitables, lo que a nosotros nos define es reconstruir”, eso dijo el embajador de Japón en México cuando le preguntaron acerca de los sentimientos del pueblo japonés después de la tragedia y devastación del tsunami, “estamos acostumbrados a reconstruir”, completó. Visto de ese modo puedo decir que caerse es inevitable, sea por descuido, por accidente, por que te empujen, por un momento de desequilibrio o debilidad, por lanzarse… sea cual fuere la causa caerse es inevitable, lo que nos define es levantarnos. Lo que nos define es levantarnos, todos nos hemos caído (aunque algunos aparentan que a ellos no les ha pasado) llámalo equivocarte, decidir mal, fracaso, relación equivocada, mal hábito, mal negocio, etcétera; atribúyelo a tu culpa, a un descuido, a otros, a la mala planeación, al exceso de confianza o a lo que quieras, sea cual sea la caída y sea cual sea su causa eso no te define, lo que te define es levantarte. Cada vez que te levantas los músculos del cuerpo y de la voluntad se fortalecen, el que se ríe cuando besas el piso no tiene más remedio que respetarte cuando te ve una vez más en pie.

Ahora, ocho años después de aquella caída, he cambiado de la técnica de oso panda a un más respetable impulsos no los brazos y con las piernas. Me he caído de muchas otras formas, no solo físicamente y siempre se me rueda una que otra lágrima en el porrazo, lo confieso, pero todavía con tierra en la cara y adolorido entiendo que debo volver a levantarme. Una última cosa, cuando alguien te tiende la mano acéptala, aunque no pueda disimular la risa es un gesto que debemos agradecer, es más fácil levantarse.

¡Ãnimo, vamos para arriba!

"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."

Tú eres el visitante número...
Calendario y Archivos del Mes
May 2012
Mo Tu We Th Fr Sa Su
« Apr    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
Facebook
Twitter
Nueva cuenta deTwitter
N@carunners en Twitter
Nuestro Canal en YouTube

Las fotografías, litografías, videos, música, gráficos, logotipos, imágenes corporativas y otros materiales multimedia que se muestran en este sitio (exceptuando las que son parte del diseño, que son del autor)
han sido encontradas en internet, y se usan solamente con propósitos ilustrativo-culturales. Si usted tiene el copyright (derechos de autoría) de algún material y desea que se remueva, háganoslo saber.