Tira otra vez los dados.
Estoy viviendo una de esas temporadas complicadas que se me presentan de tiempo en tiempo, de esas que aparecen justo cuando ya voy controlando el rumbo de mi vida, justo cuando pienso que ahora sà podré empezar a resolver las cosas importantes que he postergado por atender las urgencias del dÃa a dÃa, entonces, como ese mosquito que interrumpe a la mitad de la noche serena… aparecen.
Llevo mucho tiempo pensando que la vida es cÃclica, me parece que se desarrolla sobre el tablero de un juego de mesa, tipo Turista, y cuando vuelvo a dar una vuelta completa llego otra vez a esas casillas en las que todo se vuelve confuso y peligroso.
Nunca estamos exentos, a pesar de la pericia que tengamos en el juego, de tener que tomar en alguna jugada una carta del centro en donde las reglas se complican en nuestra contra, ya sea porque la carta cambia las reglas o porque faculta a alguien para decidir algo que no nos conviene, ocurre justo cuando nos sentimos mas confiados en el juego… asà es el juego y asà es la vida.
También me doy cuenta de que tal y como pasa con todo juego que se juega una y otra vez, en cada vuelta uno se va volviendo más hábil para salir del atoyadero, cada vez que avanzo por las casillas del tablero, si voy aprendiendo tomo mejores decisiones que me colocarán en una mejor posición.
Existen dos posibilidades para terminar estos juegos, la primera es abandonar el juego porque nos sentimos aburridos o apabullados, la segunda forma es seguir tirando los dados hasta que el juego se termine. Cuando abandonamos el juego nos queda la duda de hasta dónde pudimos haber llegado, nunca sabremos si en alguna de las siguientes jugadas todo cambiarÃa a nuestro favor. Cuando seguimos tirando los dados, al aprender de cada jugada, el resultado será siempre enriquecedor porque habremos enfrentado lo bueno y lo malo del juego y siempre seremos catalogados como “jugadores”, nos sentiremos satisfechos.
(Se oye la voz del narrador) “El jugador se encuentra con los dados en la mano, decidiendo si seguir o abandonar el juego… una perla de sudor escurre por su frente, con la mano hace un movimiento que acerca los dados a su cuerpo, duda, la mirada fija en el tablero, se le ve preocupado, su boca se abre un poco como si quisiera decir en congruencia con su gesto: “esto es todo”… toma aire profúndamente, exhala, y… ¡vuelve a tirar los dados!, va por otra vuelta, todavÃa no es tiempo de abandonar el juego…”
Ãnimo, no te rindas, la vida no es una jugada, es un juego.

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