Errores.
“Todos nos equivocamos”, esa es una afirmación que escuchamos decir generalmente a quien se acaba de equivocar justificándose, sin embargo cuando el error lo comete otra persona no somos tan comprensivos y tendemos a hacer una tormenta en un vaso de agua (o “con agua” para quien sea muy estricto y piense que de la otra manera la expresión está equivocada).
Entender que siempre podemos equivocarnos nos hace más cuidadosos y más comprensivos con los demás, como dice mi papá: “a nadie le gusta equivocarse”, eso es muy cierto, todos queremos acertar siempre en nuestras acciones y en nuestras decisiones para no sufrir de la crÃtica y de las consecuencias del error. Yo estudié la MaestrÃa en Administración en los 90’s, cuando se consideraba que los japoneses y su aplicación de los sistemas de calidad los hacÃan invulnerables en contra de los errores, hoy vemos que algunos fabricantes de autos japoneses han tenido que retirar su vehÃculos del mercado o han tenido que pedir que los compradores los lleven a reparación porque se han presentado un número muy elevado de fallas en esos automóviles, no creo que lo hicieran adrede, yo creo que su afán de ganar el mercado los llevo a relajarse en sus polÃticas y la seducción de ahorrar en sus costos los arrastró hasta este momento… ya habrán aprendido la lección.
Lao-Tse dijo que “La derrota es la madre del éxito, cada fracaso nos hace más inteligentes”, esa forma de capitalizar los errores es la fórmula del progreso, un aforismo romano dice que “bien acierta quien siempre sabe que puede fallar”, entonces si los errores son inevitables no podemos quedarnos en ese momento, es necesario aprender para no repetir la conducta, no aprender de los errores es sin duda la mayor prueba de estupidez.
No podemos temer al error ni quedarnos en él, es necesario superarlo para llegar hasta nuestras metas; los únicos errores que no podemos permitirnos son los del corazón y los de la falta de integridad, esos sà nos devalúan y lastiman a los demás.
No pierdas el ánimo por haberte equivocado, no pierdas la fe en el que se equivocó. Ãnimo, después del error viene el logro.

Blog 






Cuando las fallasson del corazón y se hacen con mala intención no son errores, sin embargo habrÃa que revisar si existe algun problema subyacente en la falta, es decir, ¿el que ocultó tuvo intención de lastimar o lo hizo por negligencia, impericia o torpeza?