No te rindas.
Todos hemos estado preocupados alguna vez, todos nos hemos sentido agobiados cuando vivimos un tiempo de presión (o de prueba). Esos momentos nos enseñan de qué tamaño somos, son los momentos que acrisolan nuestro carácter y nos proponen la disyuntiva de hacernos pequeñitos para huir o de pararnos firmemente para salir más fuertes… son momentos de la verdad. En esos tiempos el mayor pensamiento que viene a nuestra mente es el de abandonar la batalla, imaginamos escenarios en los que nos encontramos seguros y tranquilos por haber tomado la decisión de abandonar, nos preguntamos si vale la pena seguir luchando y sufriendo, estamos agotados y nos tiemblan las piernas, nos sentimos frustrados e insatisfechos… nos desesperamos.
Rudyard Kipling escribió un bello poema que siempre me repito cuando me siento de ese modo, espero que te sirva tanto como a mi porque contiene una verdad que es grande como las montañas:
Si.
Si en la lid el destino te derriba
si todo en tu camino es cuesta arriba,
si tu sonrisa es ansia insatisfecha,
si hay faena excesiva y vil cosecha,
si a tu caudal se contraponen diques…
date una tregua ¡pero no claudiques!
Ãnimo, tómate un respiro y no te rindas, los milagros ocurren cada dÃa.

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