El pr铆ncipe y el primer ministro (un cuento de liderazgo)
Hace unos a帽os le铆 un cuento que me parece una gran lecci贸n sobre el liderazgo, voy a tratar de cont谩rselos:
Sucedi贸 en un reino que el rey muri贸 y el pr铆ncipe ocup贸 su lugar, siendo el pr铆ncipe un joven inteligente e idealista, cr铆tico siempre de la forma en que su padre hab铆a ejercido su liderazgo tuvo una idea de c贸mo gobernar铆a a su pueblo y mand贸 a llamar al primer ministro para llevar a cabo su plan.
- Se帽or ministro, dijo el pr铆ncipe, le voy a explicar c贸mo quiero que proceda a partir de hoy para que yo pueda implantar un nuevo liderazgo con mi pueblo.
- Usted es el nuevo rey y yo har茅 lo que me indique, asinti贸 el primer ministro.
- Pues bien, desde este d铆a usted ser谩 duro con la aplicaci贸n de la ley, no ser谩 flexible en la aplicaci贸n de las penas y condenar谩 a todo el que no cumpla con las normas de mi reino. En cambio yo ser茅 magn谩nimo y comprensivo, siempre tolerante, de este modo lograr茅 ser un l铆der amado por mi pueblo.
- Pero.. su majestad, si su padre…
- 驴Puede obedecerme o no? pregunt贸 molesto el pr铆ncipe.
- As铆 lo har茅 su majestad, dijo el primer ministro y se retir贸.
En los meses siguientes el primer ministro cumpli贸 con lo que el nuevo rey le mand贸, muchos fueron los subditos condenados por el ministro y siempre el nuevo rey los salv贸 de la horca. Sin embargo el rey se di贸 cuenta de que todo el pueblo, que tem铆a al primer ministro, desobedec铆a las 贸rdenes del rey cuando contraven铆an alg煤n mandato del primer ministro. Eso no le gust贸 nada. Entonces el rey volvi贸 a llamar al primer ministro para darle nuevas instrucciones.
- Primer ministro, quiero que hagamos un cambio en la pol铆tica que he aplicado hasta hoy.
- 驴Qu茅 necesita su majestad?
- Ahora yo ser茅 implacable y duro y tu ser谩s bueno y comprensivo con el pueblo.
- Bueno… su majestad, yo creo que…
- 隆No hay nada que discutir! 隆Haga lo que le ordeno!
El primer ministro se retir贸 e hizo lo que el rey le orden贸. A los pocos meses se levant贸 una rebeli贸n en ese reino y el pueblo derroc贸 al nuevo rey porque consider贸 que hab铆a enloquecido al transformarse en un tirano despu茅s de haber sido un hombre comprensivo, entonces el comit茅 revolucionario nombr贸 rey al primer ministro ya que el pueblo cre铆a que, un hombre duro y temible que ahora mostraba comprensi贸n, era un hombre que se hab铆a vuelto sabio y era justo el hombre que necesitaban para dirigirlos.
Este cuento tiene una moraleja que es importante considerar cuando se quiere liderar a un grupo:
Si quieres dirigir es mejor ser primero duro y luego comprensivo, el procedimiento contrario no da nunca buenos resultados sobre la moral del grupo.
Y color铆n colorado, este cuento se ha acabado. 脕nimo, no se rindan.
Blog 



