Las cosas pequeñas.
Muchas veces soñamos con hacer cosas grandiosas, verdaderas proezas que dejen una huella profunda en este mundo, consecuentemente nos asusta darnos cuenta de que pasamos dÃas realizando tareas sencillas, muy poco brillantes y casi insignificantes, es grande la frustración que sentimos por tener que dedicar tiempo a las labores del hogar como acomodar un cajón, regar una planta, reparar una persiana o ayudar en una tarea escolar; de igual modo nos frustra tener que estudiar algo nuevo o enseñarle a un nuevo compañero de trabajo o a un ayudante recién llegado lo que ya explicamos mil veces. Pareciera que se nos gasta la vida en asistir al dentista, en hacer aclaraciones, en hacer pólizas, nóminas y cheques o en limpiar nuestro escritorio, es muy común sentir una especie de desprecio por las cosas pequeñas. Alguna vez le preguntaron a la Madre Teresa de Calcuta cómo habÃa llegado a conseguir esa influencia y fama mundial que poseÃa, ella respondió que nunca habÃa hecho nada por conseguir eso, simplemente se ocupaba del enfermo que la necesitaba para curar sus heridas, sólo se concentraba en esa pequeña labor que le reclamaba su tiempo en ese momento. Todas las grandes obras se arman ladrillo por ladrillo. MartÃn Valverde dice algo muy cierto: si tu le pides a Dios un árbol de naranjas, Él te lo dará en forma de semilla. No te desesperes, cuidar de esa pequeña semilla es la labor correcta, cuando te des cuenta podrás descansar bajo la sombra de ese hermoso árbol que estás ayudando a crecer. Ãnimo.

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