Sin prisa pero sin dejar de avanzar.
Considero que no existe un reto mayor en la vida que superar lo cotidiano. Todos deseamos más enfrentarnos a grandes obstáculos que a cumplir con las tareas sencillas, nos han dicho que estamos llamados para cosas grandes, sin embargo no comprendemos que cada árbol del que estaremos orgullosos se nos entrega en forma de semilla, ese bosque de logros que soñamos con lucir algún dÃa será el producto de tareas aparentemente simples y sin importantcia completadas una tras otra. Sabemos que antes de un logro se requiere trabajo, constancia y dedicación, lo difÃcil es descubrir que el nivel de aplicación del trabajo empieza en un conjunto de pequeños asuntos que requieren constancia y dedicación. Durante años de contacto con personas de muchas empresas he visto que muchas personas con gran futuro abandonan una promisoria carrera o un buen negocio alegando que se sienten desperdiciados con el trabajo que les encomendaron porque es insignificante. Henry Ford decÃa que son más los que abandonan que los que fracasan. He visto cómo se venden negocios que años después otro vuelve prósperos, el “genio†sin recompenza es casi un proverbio. Hace años mi padre me regaló un libro que tenÃa esta frase: “todo le llega a aquel que se mantiene activo mientras esperaâ€, nada es más cierto que eso. Los invito a no desesperarse, les aseguro que si avanzan, aunque sea despacio, todos los dÃas, poquito a poco, muy pronto conseguiran eso que tanto desean.

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