El valor
Siempre he admirado a los hombres y mujeres valientes, sobre todo a aquellos que tienen el valor de enfrentarse a sà mismos. Hace algunos años escuché a un profesor emérito, que en su discurso de agradecimiento citó a Terencio diciendo: “hombre soy, y nada humano me es ajeno”, esta expresión de soberbia y gran humildad implicaba, dijo, que conociéndome conozco a cada hombre y que en mi y en cada uno vive el santo, el mundano, el tirano, el generoso, el traidor, el honesto, el tramposo, el valiente y el cobarde… aquà es en donde me detengo para reflexionar que todos somos como un muestrario de la naturaleza completa del hombre, sin embargo algunos tienen la capacidad para pulir su propia naturaleza y fortalecer lo mejor de ella. El valor es un atributo, parte de nuestra humanidad, que se opone a la cobardÃa y que convive con el miedo. Todo hombre valiente tiene miedo pero ha aprendido a dominarlo o mejor dicho a dominarse. Yo creo que esa crisis actual de valores, de la que tanto se habla, no podrÃa existir sin que sea en parte una crisis de falta de valor. Casi todos sabemos qué debemos hacer pero no todos estamos dispuestos a enfrentar esa realidad con valor. ¿Cómo aprender a ser valiente? ¿Cómo enseñar a los demás a ser valientes? No es fácil pulir o acrecentar esta cualidad, sobre todo puesta a prueba contra las cosas más sencillas y cotidianas, todos los dÃas vivimos realidades, que son verdaderas batallas personales, y ponen a prueba nuestro valor: recuperarse de una enfermedad, sobreponerse a un vicio, trabajar sobre la falta de control emocional, combatir la desidia, superar el trato con alguna persona en particular que desgasta, superar a la rutina que agobia, motivar al equipo en los momentos de verdadero desánimo. Siempre he observado que lo mejor para ser valientes es acercarse a personas valientes, convivir con ellas, observarlos en su verdadera humanidad, es decir, sin pensar que son especiales o sobresalientes, comprendiendo que son tan humanos como nosotros pero que se enfrentan a sus circunstancias superando a la cobardÃa y dominando al miedo. En personas “comunes†que enfrentan valientemente a la vida encontramos verdaderos héroes, como decÃa Juan Pablo II: “los hombres valientes se encuentran no sólo en los campos de batalla, sino sobre todo en las camas de los hospitales y en el lecho del dolorâ€. Ãnimo, no te rindas.

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