29/12/2009
escrito por admin
A pesar de que existen infinitas posibilidades para estar en riesgo de ser vÃctimas de la ley de la pérdida del cerebro, existen elementos que normalmente se presentan en todos los casos de la “pérdida del cerebro” y que nos ayudan a identificarla:
1. La presencia de una oportunidad “única” que nadie más ha visto, sólo tu.
2. Un elemento de confianza, es decir, algo que le da seriedad al trato como un precio casi normal a pesar de que el plazo es increÃble, o la tarjeta de presentación o el uniforme que coincide con la procedencia del lote de mercancÃa que está en rebaja, o la escritura de propiedad con el nombre exacto de la identificación del vendedor (¿para qué verificar en el registro público de la propiedad si la casa está hipotecada?), o la evidencia de un negocio futuro que hace de esa persona el cliente que nadie más ha descubierto, o el hecho de que es tu amigo o familiar y no te va a fallar.
3. La simpatÃa espontánea, el vendedor o comprador te dice de muchas formas que ha descubierto tu potencial e inteligencia y que “le simpatizas inexplicablemente” y sólo por eso te concede la oportunidad de venderte o de comprarte algo.
4. Un elemento de presión, como podrÃa ser un tiempo limitado (”si mañana me autorizan el préstamo ya no lo voy a vender”) o un comprador alternativo que ya ofreció lo mismo o más que tu pero quiere unos dÃas más, o una relación de amistad o parentesco que te presiona (”si tu padre viviera él me prestarÃa el dinero”)
5. El reconocimiento final a tu inteligencia, por ejemplo una rebaja última que lograste casi sin querer o un plazo extra o, en el caso de una venta, el adelanto de alguna mensualidad que te hace un magnÃfico negociador, o una tasa especial que sólo se otorga a los grandes inversionistas y a aquellos que se arriesgan a pedirla.
La pérdida de cerebro afecta al comprar o al vender algo, al invertir, al prestar dinero o alguna cosa, al rebajar el precio de un servicio por la promesa de más negocios en el futuro. Todos podemos caer en esta situación y no podrÃa decir que existan condiciones personales que sean atenuantes del riesgo, he conocido a personas con experiencia e inteligencia comprobada que han sido vÃctimas de esta ley.
La ambición es lo que nos hace vulnerables asà como el deseo de ganarle a los demás rebasándolos por el acotamiento; si entendiéramos que todos los negocios son buenos pero todos los negocios son difÃciles, como decÃa mi padre, tendrÃamos una protección adicional contra este mal.
Ten cuidado, “no todo lo que brilla es oro”.
"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."
29/12/2009
escrito por admin
Hace ya algunos años, cuando comenzábamos mi hermano y yo el despacho donde ahora trabajamos, una Contadora muy querida por nosotros nos regaló en un aniversario un unicornio, junto con su leyenda, por eso decidimos titular a nuestras publicaciones en papel “el unicornio” que han derivado en la página que hoy compartimos con ustedes. Hoy escombrando una bodega lo encontré y me dió tanto gusto que hoy se los comparto.
UNICORNIO.
Si usted me pregunta que es el unicornio, tal vez, pueda contestarle que fue en la antigüedad un “ser fabuloso”, con cuerpo de caballo y un cuerno en la frente…
O que tal vez tenga que ver algo ne su sÃmbolo con la mitologÃa griega, en ese pequeño dios llamado Hermes, hijo de Zeus y Maya, que desde bebé se lanzó a tener aventuras…
Robó una manada, inventando para sus pies una forma de pezuña parecida, para no dejar otra huella eu los detalles…
Inventa, con el caparazón de un armadillo un instrumento de música preciosa…y Zeuz se la cambia por su bastón de mando de la manada que era de oro.
Pero Hermes pide más bien, a cambio, el saber adivinar, saber el futuro, saber las suertes…y el unicornio irá al frente, distinguido y elegante, guiando con su bastón de mando en la frente…distinto, diferente.
Será el animal solo visible para los ojos de músicos o poetas, será su sÃmbolo, su mascota.
Y quiéralo usted o no, los griegos tenÃan razón…fué la creación del Unicornio una proyección clásica del alma humana, de esa alma con aspiraciones y metas, de esa alma única, distinta a los demás…
De esa alma joven que reclama aventuras…
De esa alma de niño que tiene que ver con los dioses, con la itologÃa y con la naturaleza.
Un alma realista (cuerpo de caballo) pero soñadora también (cuerno en la frente) que abre hacia la “buena suerte” las oportunidades bien arpovechadas.
Y es por todo esto que sólo los que tienen ojos buenos, todos los que tienen ojos de poeta, de músico, de niño, podrán ver al Unicornio y… aún más, vivirlo…podrán ser rescatados de la cotidianeidad…
Y quien no tiene un unicornio en la vida, en su alma, no conocerá las estrellas…
Felices fiestas.
"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."
27/12/2009
escrito por admin
Llevo algunos años comprobando que todas las personas personas nublamos, mejor dicho anulamos, nuestro sentido común cuando alguien nos entrega una solución “conveniente” para un problema difÃcil revestida de una verdadera oportunidad, a eso le llamo “La ley de la pérdida del cerebro” y voy a tratar de explicarla.
Cuando una persona te ofrece venderte un coche que en el mercado tiene un precio de trecientos mil pesos y él o ella te lo ofrece por cien mil entonces de inmediato sabes o intuyes que se trata de una trampa, sin embargo cuando esa persona te ofrece el coche por doscientos ochenta mil “porque se encuentra en un apuro” pero te dice que te puede dar el coche si le das cincuenta mil pesos y el resto se lo puedes pagar en doce mensualidades iguales, porque eso es lo que necesita para salir de su problema, entonces eso te parece una verdadera oportunidad, es en ese momento cuando empiezas a perder el cerebro, ya no se te ocurre hacerte preguntas tan simples como ¿será el verdadero propietario del auto? o¿el automóvil está en buen estado interior?. Como el enganche no es tan alto puedes tratar de conseguir el dinero pero tal vez te tardarás dos dÃas, le comunicas esto al “vendedor” y él de inmediato te dice que entonces se lo va a vender a un amigo que le dice que puede darle ese mismo dÃa veinticinco mil pesos, tu te pones nervioso, le dices que te espere un poco que vas a hacer un par de llamadas para conseguir el dinero. Como puedes darte cuenta en esta lectura lo que trata el supuesto buen samaritano es conseguir a toda costa dinero porque sabe que si te da más tiempo puedes obtener otra información que le quite su oportunidad de engañarte. Una vez que te tiene nervioso lo único que le queda es presionarte levemente, talvez una llamada a su amigo para decirle que ya encontró a alguien que le da el dinero en este momento, o talvez mostrarse un poco “decepcionado” porque él pensaba que tenÃas más interés en el auto… En este momento tu haz perdido el cerebro. Lo que sigue está de más comentarlo, simplemente te ha robado.
(continuará)
"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."
24/12/2009
escrito por admin
Muchas veces cuando tengo un momento de paz, pienso en todo lo que dejas de hacer para poder disponer de estos momentos, se que los pendientes continúan y que los plazos no se detienen, sin embargo como aveces platico con mi hermano, recuerdo una caricatura del coyote y el correcaminos donde checaban tarjeta antes de entrar, una vez adentro se daban con todo y cuando terminaba el dÃa se despedÃan como buenos amigos, asà pasa con nosotros, nuestra lucha comienza el lunes y termina el viernes, la autoridad contempla también sus vacaciones y lo mas chistoso, en Navidad hasta abrazo nos damos.
Espero que estos dÃas sirvan para afilar nuestras armas para que cuando nos reincorporemos a nuestro trabajo nos demos con todo.
Feliz Navidad! (este lo escribà del iPhone)
"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."
16/12/2009
escrito por admin
Siempre he admirado a los hombres y mujeres valientes, sobre todo a aquellos que tienen el valor de enfrentarse a sà mismos.
Hace algunos años escuché a un profesor emérito, que en su discurso de agradecimiento citó a Terencio diciendo: “hombre soy, y nada humano me es ajeno”, esta expresión de soberbia y gran humildad implicaba, dijo, que conociéndome conozco a cada hombre y que en mi y en cada uno vive el santo, el mundano, el tirano, el generoso, el traidor, el honesto, el tramposo, el valiente y el cobarde… aquà es en donde me detengo para reflexionar que todos somos como un muestrario de la naturaleza completa del hombre, sin embargo algunos tienen la capacidad para pulir su propia naturaleza y fortalecer lo mejor de ella.
El valor es un atributo, parte de nuestra humanidad, que se opone a la cobardÃa y que convive con el miedo. Todo hombre valiente tiene miedo pero ha aprendido a dominarlo o mejor dicho a dominarse. Yo creo que esa crisis actual de valores, de la que tanto se habla, no podrÃa existir sin que sea en parte una crisis de falta de valor. Casi todos sabemos qué debemos hacer pero no todos estamos dispuestos a enfrentar esa realidad con valor.
¿Cómo aprender a ser valiente? ¿Cómo enseñar a los demás a ser valientes? No es fácil pulir o acrecentar esta cualidad, sobre todo puesta a prueba contra las cosas más sencillas y cotidianas, todos los dÃas vivimos realidades, que son verdaderas batallas personales, y ponen a prueba nuestro valor: recuperarse de una enfermedad, sobreponerse a un vicio, trabajar sobre la falta de control emocional, combatir la desidia, superar el trato con alguna persona en particular que desgasta, superar a la rutina que agobia, motivar al equipo en los momentos de verdadero desánimo. Siempre he observado que lo mejor para ser valientes es acercarse a personas valientes, convivir con ellas, observarlos en su verdadera humanidad, es decir, sin pensar que son especiales o sobresalientes, comprendiendo que son tan humanos como nosotros pero que se enfrentan a sus circunstancias superando a la cobardÃa y dominando al miedo.
En personas “comunes†que enfrentan valientemente a la vida encontramos verdaderos héroes, como decÃa Juan Pablo II: “los hombres valientes se encuentran no sólo en los campos de batalla, sino sobre todo en las camas de los hospitales y en el lecho del dolorâ€.
Ãnimo, no te rindas.
"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."
08/12/2009
escrito por admin
El LÃder debe tener la visión del destino al que dirigirá a su equipo, aunque por lo general no lo conozca; el lÃder debe tener la determinación para fijar el rumbo, es su obligación mantenerse firme. El lÃder debe contar con la convicción profunda de que su expedición tiene sentido, debe tener la energÃa para jalar a los que se han rendido y debe tener la paciencia para tranquilizar a los que se están desesperando, sobre todo con el ejemplo.
El LÃder es siempre un aventurero, un arriesgado, no se puede liderar a un grupo paralizado por el miedo. Debe creer en su misión, a veces hasta la insensatez.
El lÃder siempre tiene un dilema: ¿debe ganar la popularidad inmediata librando a su equipo de las cargas que les agobian, o debe exigir el sacrificio individual y colectivo que lleve a su equipo a un éxito futuro basado en su crecimiento personal? Parece una decisión sencilla en el papel, sin embargo en el dÃa a dÃa, esta disyuntiva, representa una de las situaciones que más desgastan al lÃder.
No dudes. Mantente firme. Ãnimo.
"Los artículos son responsabilidad de quien escribe."