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“TE PINCHES ODIO”

 

Sí, éste es el texto de toda la vida: odiamos a los que tienen piel de un color diferente al nuestro, a los que hablan un idioma diferente al nuestro, a los que tienen un trabajo diferente al nuestro, casualmente… todos son de nuestra misma nacionalidad, incluso, de nuestro mismo lugar de origen. Todos son… nosotros.

Podemos comenzar diciendo que odiamos al POBRE, nos encabrona que justo cuando vamos manejando, admirando el bello y polvoso paisaje de ésta jungla de asfalto, el pobre aparezca de la nada en un crucero y nos pida dinero. ¡ARGH! cómo nos molesta ese desfile de pobres que venden mazapanes, ramos de flores, y demás cochinadas. Nos caen mal todos: las viejas que ya no pueden ni con sus canastas ni sus años, los jóvenes ataviados de Bon Ice, y los niños que ensucian nuestra ventana automovilística, ¡nosotros no los trajimos a éste mundo!

Nuestro catálogo de odio contínua porque odiamos también al INDIO, aquél que no vive en nuestra colonia pero que apenas conocemos por medio de las redes sociales y las miles de peticiones de apoyo para ellos, odiamos también a los que sí trabajan vendiendo sus chuecas y chillantes artesanías y que justo antes de entrar al cajero o acceder a nuestro restaurante favorito están sentados en la banqueta con sus hijos dificultando nuestro caminar. Odiamos su vestimenta muchas veces llena de simbolismo pero para nosotros llena de mugre, odiamos que hablen entre ellos en un idioma incomprensible para nosotros, odiamos sus danzas frente a las iglesias… Los odiamos tanto que utilizamos la palabra “indio” para denostar a otros que nos han amargado el día.

Y más odiamos al MILITAR. A ese soldado que seguramente es ignorante, ¿sabrá leer y escribir? lo odiamos, no sabemos nada sobre su trabajo, no sabemos porqué está en el ejército, no sabemos porqué EXISTE. Así es, desde nuestra perspectiva perdonavidas, éstos perros no han justificado su existencia. Nosotros no sabemos NADA mas que el hecho de que perciben un sueldo. Les pagan, ¿y qué han hecho? ¿de qué sirve su plan DN – III ? El cuál tampoco sabemos qué es. No nos importa. No sirven para nada, son inútiles, sólo se dedican a posar en fotos para que la sociedad los vea como héroes que no son. Los verdaderos héroes son civiles que no siguen órdenes y ayudan porque quieren. Los soldados no piensan, les lavan el cerebro cuando entran al ejército. No sabemos nada de lo que aprenden o que estudian una carrera, no sabemos nada de lo que sufren, no, “ellos no son personas como tú y como yo” no sabemos que son, pero… LOS ODIAMOS.

Foto: Martín Rodríguez, fuente: https://tinyurl.com/y8yu27kn

 

Y a veces, dependiendo de cómo nos ha ido en el trabajo, de cómo nos ha ido en la escuela, de qué comentario en facebook nos hizo enojar, a veces odiamos al PRIETO y a veces odiamos al que es más BLANCO que nosotros.

Ninguno de los dos nos cae bien. Ninguno de los dos merece más que nosotros.

El prieto seguramente pertenece a algún sector marginal y por lo tanto no es merecedor de nuestra fina plática, “VEO MUCHAS PRIMARIAS TRUNCAS POR AQUÍ” decimos en tono de burla porque repetimos en voz alta los memes de las redes sociales. Obviamente no debemos perder el tiempo hablando con prietos, que pueden ser desde policías que nos multan, la persona de la limpieza que no nos sonrió, y los pendejos de la comida rápida que pffffta creen que nos hacen un favor.

Y los blancos pues… desde nuestra perspectiva (que es la correcta) los blancos no tienen cerebro, siempre han sido PRI VI LE GIA DOS, ¿qué van a saber de política, de economía, de lengüaje, de cultura? se la pasan en su smartphone (como nosotros) comprado por sus papitos, y no les corre la vida. Las mujeres sólo buscan casarse por eso están en carreras artísticas, de diseño, de letras, de pendejadas como la filosofía, ¿y de aportar al país cuándo? por eso los odiamos, porque siempre ponen la misma cara en todas las fotos. Todas y todos se pintan el cabello de rubio. Todas y todos presumen los países en los que están de viaje. Y cada que podemos nos burlamos de ellos y utilizamos la palabra BLANQUEAMIENTO, le hacemos saber al mundo que éstos tarados siguen al rebaño y sólo hacen las cosas por imitación, porque SE QUIEREN BLANQUEAR. Se gastan el dinero en cirugía plástica, no mantienen sus defectos físicos hasta la muerte, no se aceptan a sí mismos. Por eso los odiamos.

En fin.

Y así pasamos la vida, odiando porque es lo que más nos gusta hacer. Nos entretiene discutir en twitter con extraños, comentar en facebook en páginas que claramente son de memes. Nos gusta subir el volúmen cuando vamos manejando y aventarle el automóvil a los que quieran limpiar nuestro parabrisas. Odiamos México y a los mexicanos. Odiamos entonces ser mexicanos. Odiamos ayudar, odiamos comprender, odiamos ponernos en los zapatos de otros. Odiamos que empañen nuestro mundo perfecto. Odiamos que estorben nuestra ciudad. Los odiamos incluso cuando ni siquiera les hemos comprado nada, donado algo, o regalado dinero. Odiamos que estén ahí callados y odiamos cuando alzan su voz para exigir. Nos incomodan. Odiamos al que propone y al que sonríe a pesar de las adversidades ¿por qué no se ubica en la realidad? ¿por qué no maldice su suerte? Odiamos desde que nos despertamos y odiamos hasta que finalmente nos despegamos del teléfono en la noche y conseguimos dormir, odiamos todo ¿cómo es que no nos cansamos de odiar?

No importa, mañana será otro día… PARA ODIARNOS MÁS.

 

 

IMPORTANTE:

Éste texto utiliza el SARCASMO

y fue sólo para un ejercicio literario, NO REFLEJA LA OPINIÓN del autor.

Éste texto es sólo con fines de reflexión.

Victoria

Victoria

Alegre lectora nocturna.

Licenciatura en Diseño Gráfico por la Universidad Iberoamericana Puebla, actualmente especializándose en literatura.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? TODO
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Alegre lectora nocturna. Licenciatura en Diseño Gráfico por la Universidad Iberoamericana Puebla, actualmente especializándose en literatura. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? TODO

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